Aprender a ver.

No solo con los ojos.También con el cuerpo.Con atención.Con asombro.

Te invito a explorar mi búsqueda de belleza y equilibrio.

Hay momentos en los que, en lugar de intentar comprender, arreglar o mejorar nuestra experiencia, simplemente sentimos curiosidad por ella.

Una y otra vez descubrí que esa cualidad de atención cambia la manera en que nos vemos a nosotros mismos, a los demás y al mundo.

La fotografía, la Técnica Alexander y el coaching son tres maneras en las que sigo practicando eso.

Fotografía

Hace veinte años que retrato la belleza de lugares, arquitecturas, personas y momentos. En el camino, la fotografía me enseñó que las imágenes que respiran no llegan forzando que algo suceda: aparecen cuando dejo de buscar lo que espero encontrar y me quedo disponible a lo que ya está.

Coaching

Coaching como otra práctica de la mirada. Juntos bajamos la velocidad hasta notar los hábitos, las emociones y los patrones protectores que suelen esconderse detrás de problemas. No para arreglarlos. Para estar con ellos: cuando dejamos de forzar el cambio, llega solo.

Técnica Alexander

La Técnica Alexander me dio libertad de elección, la posibilidad de elegir cómo responder ante los estímulos de la vida. Y también transformó la manera en que habito mi propio cuerpo. Me enseñó a dejar de hacer lo que sobra, y me mostró que la cualidad de la atención moldea la cualidad de todo lo que hacemos.

Estudié ingeniería en computación, y sin darme cuenta, sintonizando con la tecnología aprendí a ver el mundo como una colección de problemas a resolver.

Era una forma de pensar increíblemente útil. Hasta que empecé a usarla conmigo misma.

Intenté resolver la ansiedad. Disipar la tensión. Entender los vínculos. Encender la creatividad.

Entonces la fotografía llegó a mi vida, como un rayo, y en un susurro hizo una pregunta distinta:

¿Y si no hay nada que arreglar?¿Y si no falta nada?

Esa pregunta me fue corriendo del camino de la mejora personal y me abrió otro: el del despliegue. Dejar que lo que ya está, se muestre. Me llevó a la Técnica Alexander, y más tarde al coaching. Hoy las tres prácticas me siguen enseñando lo mismo:

La cualidad de nuestra atención cambia la experiencia.

Maneras de trabajar en conjunto

Fotografía por encargo

Retratos, historias, arquitectura, publicidad, gastronomía. Conectar con lo que estás buscando para capturarlo alineado con tu visión.

Mentorías de fotografía

Afinar tu manera de mirar, para que la técnica esté al servicio de la sensibilidad.

Coaching uno a uno

Un espacio para bajar la velocidad, notar lo que hay, y descubrir qué se vuelve posible cuando la intención no es corregir sino conectar.

Técnica Alexander

Clases individuales y grupales para reconocer el esfuerzo innecesario y cultivar la libertad de elegir cómo responder a los estímulos de la vida.

Reflexiones recientes

Pequeños Ensayos, mi newsletter

Si algo de esto te resuena, me encantaría conocerte.

Sea a través de la fotografía, el coaching o la Técnica Alexander, me alegraría saber qué te trae por acá.

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